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Impasibilidad y relativismo

marchapresosCuando la impasibilidad y el relativismo alcanza a todas las capas de la sociedad y la política, ocurren cosas como la de ayer. Sucede, no sólo que miles de personas salgan a la calle en apoyo de los presos de ETA, sino que aquellos que deberían condenar una manifestación en defensa de unos asesinos, no se molestan en hacerlo. O, si lo condenan, lo hacen con la boca bien pequeña, no sea que alguien les escuche o que alguna víctima se sienta mínimamente reconfortada.

La vieja Batasuna definía la marcha como “apología pura y dura de la paz”, utilizando siempre ese lenguaje que convierte lo delictivo en justificable. Esa estética que tan importante ha sido para ETA y su entorno. Incluso en la propia manifestación podía observarse, con esa escenificación poco común en una concentración, en fila de a uno y ocupando el máximo espacio posible de la calle.

Me apena ver a unos políticos que, aun rechazando de algún modo (según dicen) actos así, no actúan en coherencia, sino dando tumbos según les convenga en relación con Bildu o pactando con ellos y, por tanto, legitimándoles como si no fueran herederos de una banda terrorista.

Me apena ver a las víctimas del terrorismo ninguneadas, intentando que no tengan ninguna capacidad para cambiar las decisiones políticas, porque “no pueden condicionarlas”, y sin más compañía que ellas mismas.

Pero creo que me apena todavía más mirar a la sociedad y comprobar que nada de esto va con ella ya. Creyendo que, sin muertos, todo es permisible, que la única solución posible es ir presenciando, poco a poco, la “muerte” de ETA pagando el precio de tener a personas que defendían sus atentados en las instituciones.

Mientras, hay una parte de memoria que resiste para recordar la existencia de 300 crímenes sin resolver, las decenas de etarras refugiados en Venezuela y, sobre todo, las 829 personas asesinadas.

“Lo que más temo del fin de ETA, cuando venga, es que triunfe la simplona idea de que sin atentados todo es admisible” (Aurelio Arteta).

Rosana B. Crespo

Las víctimas culpan a los políticos y al TC del resultado de Bildu en las elecciones vascas

Muchos españoles se acostaban la noche del domingo con un sabor amargo después de conocer los resultados de la jornada electoral. El PNV ganaba las elecciones con 27 escaños y Bildu lograba 21, situándose como la segunda fuerza con 276.989 votos.

A partir de ese momento, y aunque no se mostraron sorprendidas, han sido muchas las voces de víctimas que se han alzado para criticar duramente la decisión del Tribunal Constitucional de legalizar a la marca de Batasuna. Entre ellas, la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite), Consuelo Ordóñez, quien declara que lo “más grave” es no exigir “a quienes han organizado el terror que condenen ese terror que han ocasionado”. Ordóñez afirma que la sociedad vasca es “plenamente responsable de sus actos“, pero que “le interesa votar nacionalismos en sus dos versiones, radical y menos radical, porque nunca se sentirá culpable con ellos”.

Una opinión que comparte la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Ángeles Pedraza: “Me parece terrible que hayan tenido tanto apoyo por parte de la sociedad vasca, pero me parece mucho más terrible que no se haya hecho nada para que no estén ahí”, ha resaltado. Pedraza ha culpado al Tribunal Constitucional y a los políticos del “terrible” apoyo que recibió EH Bildu, por el que las víctimas “han pagado en vidas, pero que “toda España va a tener que pagar” ahora.

Por su parte, la ex alcaldesa de Lizartza, Regina Otaola, comenta que, aunque se esperaba este resultado, “la realidad es descorazonadora” y que, si todo sigue así, “el PP vasco acabará desapareciendo”.

En cuanto a la victoria del PNV, Ordóñez se muestra segura de que el PNV gobernará solo, “con acuerdos de conveniencia puntuales que no les costará mucho sacar”. “Lo bueno es que va a tener un enemigo publico y notorio, que son los propios de Bildu, y por eso quizás no se radicalicen tanto, porque para tirarse al monte ya están los terroristas en el parlamento”, indica.

Respecto al PP vasco, Ordóñez asegura que “se veía venir”: “Nosotros nos conocemos todos allí, somos un pueblo, y sabemos que no tienen buenas compañías. Además, tampoco es casual que tengamos a un ministro como Jorge Fernández Díaz con los asesores de Rubalcaba”.

Rosana B. Crespo

El debate interno de ETA un año después del comunicado del cese de la violencia

El primer aniversario del comunicado de ETA en el que anunciaba el cese definitivo de la violencia (que se produjo el 20 de octubre del pasado año) llega con un intenso debate interno de la banda terrorista. El final definitivo de la “confrontación armada” lo condiciona a una negociación con Francia y España y, según informa Vasco Press, excluye su disolución y plantea su continuidad como organización clandestina.

En el “informe básico” que los jefes de la banda distribuyeron a sus bases, se asegura que no se desarrollará “ninguna estructura dirigida a llevar a cabo ninguna actividad armada”, pero se prevé su continuidad aunque consiguieran cumplir el esquema que tienen marcado y todos los presos quedaran en libertad. Además, reconoce a la izquierda abertzale como “la jefatura política del proceso”.

Este debate interno de ETA se produce, según explica el presidente de la Asociación Dignidad y Justicia, Daniel Portero, porque hay una parte de la banda “cabreada” que piensa que “debe escindirse comenzando desde las bases (las juventudes)”. “Están bien organizados, no comparten la posición de Bildu y quieren seguir con la lucha armada”, asegura Portero. Se trata -señala- sobre todo de núcleos del norte de Navarra, de pueblos situados en la frontera con Guipúzcoa y de la zona universitaria de Vitoria. “Aunque esto no quiere decir que vayan a volver a cometer atentados, podría tratarse de una futura división de la izquierda abertzale”, indica.

Portero se muestra tajante ante la afirmación de que “ETA ya no existe”: “Se produce un acto de la kale borroka cada tres días; el ‘impuesto revolucionario’ tiene aportaciones económicas de forma voluntaria y no se persigue judicialmente; personajes como Otegui tienen un altavoz diario en los medios de comunicación; y se recibe a los presos como a héroes”. Para el presidente de Dignidad y Justicia, ETA no ha terminado: “Lo hará cuando entreguen las armas y todos -los medios los primeros- olvidemos el lenguaje de la banda”.

Una opinión que comparte Míkel Buesa, quien destaca sobre todo el entramado financiero que continúa teniendo ETA y los partidos de la izquierda abertzale. Actualmente, expone, Bildu gobierna 117 municipios, lo que equivale a 735.712 habitantes: un tercio de los vascos y un 7% de los navarros. Su presupuesto es de 1.207 millones de euros (un 30% de los recursos municipales del País Vasco y Navarra). Además, la Diputación Foral de Navarra cuenta con 840 millones de euros.

La estimación de los ingresos anuales de Bildu es de 30 millones en los municipios y 13,8 millones en las diputaciones forales. En total, por tanto, sería de casi 44 millones de euros. Amaiur, por su parte, ingresaría 3 millones al año, 2,7 procedentes del Congreso y 0,3 del Senado.

“No tenemos constancia de que todo esto vaya directamente para ETA, pero es muy probable que sí. Además, la banda sigue contando con fuentes de recursos como algunas herriko tabernas o asociaciones juveniles de pueblos”, asegura Buesa.

Rosana B. Crespo

Mari Mar Blanco: “El PP es la única alternativa a la imposición independentista”

A dos semanas de las elecciones en el País Vasco y a tres días del límite para votar por correo, la campaña del Partido Popular se extiende a la Comunidad Valenciana, uno de los territorios de España que más residentes temporales vascos acoge, sobre todo en Benidorm, donde esperan contabilizarse un millar de sufragios. Con la intención de movilizar a estos ciudadanos, Valencia recibió la visita de la presidenta de la Fundación Miguel Ángel Blanco, Mari Mar Blanco.

-¿Por qué tiene tanta relevancia la Comunidad en esta campaña?

-Gran número de ciudadanos que se encuentran en esta tierra siguen empadronados en el País Vasco. Queremos transmitirles la importancia de votar a aquellos que se sienten vascos y españoles, porque somos la única alternativa a esa imposición nacionalista y al plan de independencia que impulsan Bildu y el PNV.

-¿Los vascos que residen en la Comunidad Valenciana son especialmente contrarios a ese independentismo?

-Es complicado saberlo con certeza, pero estoy convencida de que existe una mayoría silenciosa (más del 51 por ciento) que quiere esa estabilidad y esas garantías de un futuro dentro de España y de la Unión Europea.

-¿El resultado electoral podría dar un vuelco si los exiliados votan en los siguientes comicios?

-Creo que habrá una gran diferencia.

-¿Conoce a algún vasco exiliado que se haya planteado volver?

-No tenemos constancia. Estamos hablando de ciudadanos que tuvieron que abandonar su tierra de la noche a la mañana. En la Comunidad les han hecho sentir en casa y les han acompañado. Al final acabas cogiendo cariño a eso y ves tu futuro en otro territorio. No piensas en volver a un sitio donde lo has pasado tan mal y viste tu vida en peligro. Entiendo personalmente que no quieran volver porque aquí se sienten plenamente libres, cosa que desgraciadamente no ocurre a día de hoy en muchos pueblos, sobre todo de la provincia de Guipúzcoa.

Antonio Basagoiti apeló a una nueva reacción que desprestigie a ETA. ¿A qué se refería?
-Supongo que lo decía porque al final nuestras movilizaciones y reacciones cívicas y democráticas, que siempre han sido la de ciudadanos contra el totalitarismo, es la única manera de lanzar ese mensaje claro y contundente de “basta ya” y que desde luego ya no nos creemos comunicados de la banda con mensajes ambiguos vacíos de hechos.

-¿Cómo valora el distanciamiento entre las víctimas y el Gobierno?

-Creo que afrotunadamente la cosa ahora está más tranquila. La decisión del Gobierno no nos gustó a las víctimas ni a los ciudadanos, pero tampoco gustó al propio PP. Es un beneficio legal contemplado dentro de la ley y un Gobierno está para cumplirla, no para hacerlo según sus sentimientos. El mensaje del PP ha sido siempre muy contundente: que no ha negociado ni va a negociar con ETA.

-Con todo, hay asociaciones que no confían en esa contundencia.

-Si algunos no quieren oír lo que dice el Gobierno, ahí no podemos hacer nada. Lo único que puedo lanzar es un mensaje de tranquilidad y confianza para las víctimas sobre que lo único que el PP espera de ETA es su disolución incondicional.

En relación con las elecciones, ¿qué panorama de pactos prevén que se pueden dar?
-Creemos que no es hora de ver los posibles pactos porque nuestra formación sale a por todas y desde luego no encaramos esta campaña en función a eso. Lo que queremos es ser alternativa a es órdago independentista. El día 22 veremos esta cuestión, aunque se lo que sí que estoy convencida es de que hay un pacto cerrado entre PNV y Bildu. Pero España necesita al País Vasco y viceversa para salir de esta crisis.

-¿Qué supondría un pacto PNV-Bildu para el País Vasco?

-Yo en este momento escucho hablar a Urkullu y lo único que dice es en relación con la independencia. A mí lo que me gustaría es que aportara alguna solución para salir de la crisis, que hablara de los parados o de los pensionistas. Estos últimos cobran una pensión del gobierno de España, y en un hipotético País Vasco independiente dejarían de recibir ese dinero porque sería algo inviable. No proponen, sólo plantean crispación y división, lo que generaría una nueva situación de crisis política que no aportaría nada a los vascos. Volveríamos a épocas del pasado sin mirar a un futuro de bienestar de los ciudadanos.

-¿Considera que han centrado la campaña en este independentismo como reacción al planteamiento de CiU en Cataluña?
-El pensamiento del PNV no es nuevo, todos recordamos el Plan Ibarretxe. Lo que sí es cierto es que a lo largo de esta precampaña están utilizando un mensaje con disfraz de moderado, hablando de autogobierno, para acabar apostando con el separatismo. El PNV se quitó la careta el pasado 11-S con las manifestaciones en Cataluña yendo de la mano con Artur Mas.

-UPyD considera «casi perdidos para la causa constitucionalista» tanto al PP como al PSOE.

-Nadie puede tachar al PP de no ser constuticionalista cuando mi hermano y otros compañeros de partido defendieron esta causa con su vida.

-¿El pacto entre PP y PSE se rompió demasiado pronto?

-Nosotros hemos sido muy generosos y pacientes a lo largo de estos tres años. Llegamos a ese pacto con mucha ilusión porque queríamos que todos los ciudadanos que había depositado su confianza en ese voto constitucionalista fuera una realidad. No pedimos nada a cambio, ni sillones ni consejerías. Desgraciadamente, cuando Zapatero perdió el Gobierno, Patxi López pretendía liderar el PSOE a nivel nacional y centró sus miradas en Madrid alejándolas de los intereses de los vascos, incluso llevando a los tribunales las medidas de Rajoy. Eso no lo podíamos apoyar. Hicimos todo lo posible para que ese cambio fuera real y, aunque muchas cosas cambiaron, llegó un momento en el que el PSE tiró la toalla.

Rosana B. Crespo
(Entrevista publicada en ABC Comunidad Valenciana)

Cooperación de Iberoamérica contra ETA

La ambigüedad en el discurso político y las promesas abstractas parece que son la nueva forma de comunicación que ha adoptado el Gobierno de cara a la sociedad no se sabe con qué fin. Suponemos que con el de tener vía libre para hacer lo que les convenga en cada momento.

Ayer el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, visitó Valencia para asistir a la I Reunión Iberoamericana de Ministros del Interior y de Seguridad Pública, donde, se supone, diversos países abordaron cuestiones específicas sobre lucha contra el terrorismo, entre otras materias.

En el encuentro estuvo presente la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Ángeles Pedraza, para explicar “la realidad de lo que ha sucedido en España” en relación con ETA. Tal como ella afirmaba, fuera parece que se ve a la banda terrorista como “separatista o antifranquista”, cuando son asesinos. Esta explicación a los representantes iberoamericanos fue acompañada de la muestra de preocupación acerca de que el Gobierno lleve a cabo un plan de reinserción para terroristas huidos a estos países y de que el caso Bolinaga siente precedente para la excarcelación de más etarras.

La respuesta del ministro, posteriormente en rueda de prensa, fue la negación absoluta de que desde el Ejecutivo se contemplaran estos programas. Aseguró con rotundidad que ninguno de los 13 presos de la banda que hasta hoy han solicitado la libertad por enfermedad cumple con los requisitos. Eso sí, sin dejar de añadir que el Gobierno “cumplirá la ley aunque le repugne”. Sobre el posible plan de reinserción de huidos, más de lo mismo. “Llevamos trabajando meses sobre la vuelta de refugiados, queremos saber quiénes están en el extranjero y si tienen causas pendientes con la justicia. El programa es para controlar a los que quieren venir, no para asegurar su retorno”, indicó.

Un compromiso en el que el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) no cree. De hecho, ayer intentaron hacerle llegar infructuosamente al ministro un comunicado en el que denunciaban la “actitud pasiva” que países miembros de la Conferencia Iberoamericana mantienen con la actividad terrorista de ETA. 

En particular, destacaba Consuelo Ordóñez, “países como Venezuela no sólo dan cobijo a terroristas, sino que dejan en evidencia al Gobierno español al nacionalizar y dar trabajo a etarras buscados por la Justicia española”. Además, señalaban en el comunicado, sólo en Venezuela hay una colonia de 45 etarras que suma más de 40 crímenes sin juzgar. “Todos campan a sus anchas en este país y hasta siete de ellos tienen cargos públicos en la Administración Chávez, como es el caso de Arturo Cubillas”, destacaban. 

Las víctimas intentaron aprovechar el contexto de esta reunión para solicitar cooperación a Iberoamérica, sobre todo mediante la extradición de miembros de ETA, pero este compromiso seguramente nunca llegue sin la contundencia que se requiere desde el Gobierno español.

Rosana B. Crespo

La víctimas rechazan el nuevo plan para la reinserción de terroristas por su “ineficacia”

Tras el anuncio del Ministerio del Interior de un nuevo programa integral dirigido a presos terroristas para facilitar su reinserción, las víctimas del terrorismo siguen reclamando el cumplimiento del Código Penal y rechazan cualquier plan que suponga el acercamiento de presos. Regina Otaola, ex alcaldesa de Lizartza, se muestra contraria a la política penitenciaria “basada en el perdón” porque “no es eficaz y se ha demostrado en el pasado”. “El Gobierno considera que la ‘vía Nanclares’ es la buena, pero se olvidan de que esta política ya se aplicó con la UCD”, indica. Otaola afirma que el objetivo en aquella época era “dividir a los reclusos”, para que los etarras “más blandos” se desvincularan de la banda y “conseguir que ésta se debilitara”, pero “el terrorismo siguió actuando”, aunque ETA se dividió en su brazo político-militar y militar.

Del mismo modo se manifiesta Cristina Cuesta, directora de la Fundación Miguel Ángel Blanco, quien recordó que, hasta la fecha, hay alrededor de 700 presos en las cárceles, de los cuales sólo 30 han accedido a la ‘vía Nanclares’. “Hemos denunciado esta vía porque con ella no se cumple el requisito de petición de perdón y porque no ha existido un intento de colaboración con la justicia”, señala Cuesta. Además, comenta, desde el comunicado de cese definitivo de la violencia no ha habido ninguna incorporación a ella por parte de etarras, porque “aspiran a una negociación”.

Cuesta considera que el gobierno vasco está “blindando una pista de aterrizaje a ETA” y que el discurso de las víctimas está siendo refutado “por las propias instituciones”. Por ello, cree que el perdón político ya se ha producido -con la amnistía y con la negociación de los años 80-, pero no el suyo personal. “No puedo perdonar ni olvidar porque me resulta imposible, aunque también tengo claro que vivo sin odio. Mi única salida es haber convertido mi dolor en compromiso”, asegura.

En la misma línea se manifiesta Consuelo Ordóñez (Covite), hermana del concejal vasco asesinado por ETA Gregorio Ordóñez, quien insiste en que las víctimas se encuentran “inquietas” y cuestionan que el nuevo programa integral tenga éxito. “Están presionando mucho al Gobierno y, si esta normativa innecesaria obedece a ello, se convierte en un símbolo de debilitamiento”, explica. Ordóñez recuerda que el momento actual es “muy delicado” porque “hay una derrota policial, pero una victoria política”, en referencia a Bildu y Amaiur. Por este motivo, se siente decepcionada tras las reuniones con el ministro de Interior y hace hincapié en que no se puede permitir “desviar la atención de la colaboración con la justicia”.

La ex alcaldesa de Lizartza cree que arrepentimientos sinceros puede haber “uno entre un millón” y que se trata de algo “interno” de la persona, no “colectivo”. Por ello, está segura de que ETA va a seguir con su proyecto totalitario, “mate o perdone la vida por un momento a las víctimas”. “Si alguno se quiere arrepentir que lo haga, pero que cumplan las penas”, añade.

Otaola asegura que en el País Vasco todavía no existe una paz completa porque “no hay libertad mientras Bildu te condene al ostracismo”. “Los políticos nos están diciendo a las víctimas que es época de soluciones y que tenemos que dar pasos, pero no compartimos esta exigencia”. Por esta razón, no puede defender la actitud del Gobierno y comparte las palabras de Rogelio Alonso: “Un gobierno responsable siempre debe trabajar contemplando el peor de los escenarios posibles”.

Rosana B. Crespo

Los trastornos psicológicos de un atentado terrorista

Dentro de la gran cantidad de consecuencias que produce un atentado terrorista, existen muchas de carácter psicológico que no resultan tan visibles como la muerte –la más grave de ellas- o las heridas, mutilaciones y pérdida de miembros. Sufrir un atentado en primera persona o como familiar conlleva muchos tipos de trastornos que, en ocasiones, ni siquiera son reconocidos por el sujeto y requieren de un tratamiento.

María Paz García-Vera, Directora de la Clínica de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, se dedica a la atención a víctimas de atentados terroristas. Según los resultados de un programa de estudio que llevan a cabo en la UCM, el 38% de las personas entrevistadas que han sufrido un atentado tienen síntomas de ansiedad y depresión, y el 77% de éstas también padecen estrés postraumático. Además, un 66% sufren otro tipo de trastornos diferentes a este último y que tienen que ver con atentados, aunque hayan pasado muchos años.

“Hay que romper con el mito de que el estrés se transmite al resto de la población, porque afecta más a los que han perdido familiares”, afirma García-Vera. La doctora explica que se puede dar un bloqueo a nivel cognitivo, por ejemplo mediante determinados colores o sensaciones. “Hay veces que las personas quieren dejar de sentir, evitar emociones y pensamientos para poder aguantar el sufrimiento”, indica. Otra de las reacciones dentro del estrés postraumático es que también “bloquea la culpa de haber o no haber hecho, de no poder ser mejores cuando te falta un familiar, de asilarse porque creen que nadie puede entender cómo se sienten”, añade.

Este tipo de síntomas también se juntan en un 60% de los casos con los de la depresión. Como señala García-Vera, “la tristeza es necesaria para romper con la vida anterior y vivir en la realidad, porque un atentado hace que se desmoronen las creencias y se reforma todo lo que tienes alrededor”.

Además de estos trastornos, existen otros dos muy frecuentes y también grandes olvidados. En primer lugar, los trastornos de pánico. Estos ataques se producen cuando una persona, de forma repentina, siente unas reacciones físicas muy intensas que le provocan miedo, como palpitaciones, nauseas, temblores, opresión en el pecho, etc. El tratamiento más importante para enfrentarse a ellos es saber por qué se producen. Normalmente, el primer ataque de pánico tiene lugar en situaciones de estrés y ansiedad de forma combinada.

El segundo de los trastornos olvidados es la agorafobia, es decir, evitar lugares públicos por miedo. Según García-Vera, existe un gran número de personas que lo llevan a escondidas porque no quieren que interfiera en sus vidas, pero también hay gente que no sale de su casa en tres meses. “Numerosos casos llevan con agorafobia desde el atentado y no pueden ir a ningún sitio solos, siempre debe acompañarles alguien”, explica. Todos los individuos con este trastorno han sufrido antes de pánico. “Cuando alguien relaciona los ataques de pánico con determinadas situaciones, las evitará. Ése es el primer paso hacia la agorafobia”, comenta.

Entre las víctimas del terrorismo, es mucho más frecuente la agorafobia a los ataques de pánico por una mayor vulnerabilidad, por ello estos últimos afectan más a la población general. El problema, como señala García-Vera, es que existen muchos afectados que sufren ataques de pánico durante años y se resignan a ello, sin pensar que pueden vivir mejor.

Rosana B. Crespo