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Iñaki Arteta, director de cine: “La escasez de subvención nos da más independencia”

Más de 70 atentados mortales, con casi 100 víctimas; 12 secuestros de los cuales dos acabaron en asesinato; dos comandos desarticulados; violencia, extorsiones, amenazas, aislamiento… y silencio. Así se desarrollaba 1980 en el País Vasco, el año con más atentados terroristas y dominado por una gran cantidad de acciones de ETA. Un año que el director de cine Iñaki Arteta (Bilbao, 1959) pretende rescatar de la memoria y convertirlo en un documental que lleva la estela de sus anteriores trabajos, como El infierno vasco o Trece entre mil. “Resultaba interesante hacer ese corte, dado que veníamos de la Transición y cada vez se les daba más competencias a los nacionalistas. De esa época viene todo el terrorismo que se ha producido posteriormente y, sobre todo, el crédito que se les ha dado a los terroristas”, explica.

Fueron varios los “actores” que en este momento contribuyeron a mitigar la importancia de los asesinos y a aislar a las víctimas. “Parecía que el Estado tenía cuentas pendientes con el nacionalismo, y los gobiernos siempre han tenido propensión a ofrecer diálogo a los terroristas a cambio de algo”, indica. Por ello, considera que estas circunstancias pusieron en jaque a los políticos y se ha demostrado su debilidad.

Para Arteta también hubo otros sectores que se encontraban en esta “onda de confusión”. Entre ellos destaca el periodismo, que buscaba “justificación y análisis de la lógica terrorista, y convertía los atentados en espectáculo, publicando fotografías de los asesinados, nombres de los familiares o remarcando su tendencia política”. Pero tampoco la sociedad –sobre todo la vasca- mostró un rechazo de forma unánime y contundente, sino que también parecía tener “una cierta simpatía” y fue “muy silenciosa”, asegura.

Por este motivo, el documental “1980” contará con varios testimonios, entre ellos el de un periodista, un filósofo, un escritor, una víctima y un político que, desde diferentes visiones y edades, vivieron este año. “Indagaremos en lo que decía la prensa y la televisión, a qué colectivos atacaba ETA en ese momento, las campañas de la banda ese año, los presuntos chivatos, la vida en los pueblos, etc.”, comenta Arteta. “Se trata de poner atención no sólo en los asesinados, sino en la sociedad: los atentados fallidos, los secuestros. El miedo más difuso, aparentemente menos dramático en comparación con la muerte, pero también terrorismo”, añade.

El mayor problema que le ha surgido al director de cine la hora de llevar a cabo este proyecto ha sido la financiación. Dada la situación de crisis y la reducción de ayudas públicas, Iñaki Arteta ha lanzado un pequeño “grito de socorro” a los ciudadanos. Así, ha puesto en marcha una campaña de financiación colectiva (http://www.1980docu.com/) para obtener la cantidad necesaria para comenzar a rodar, según tiene previsto, el próximo mes de junio. Su equipo se ha propuesto alcanzar en tres meses (febrero, marzo y abril) 40.000 euros de los 200.000 que calcula que puede costar el documental. Por el momento, la recaudación es de casi 30.000 euros, lo que les hace pensar en seguir con la campaña y llegar a los 100.000. “Aunque parezca paradójico, esta escasez de subvención nos da más independencia y nos evita buscar dinero público. La generosidad y solidaridad de la gente es muy reconfortante”, afirma.

En cuanto al reconocimiento, Arteta es consciente de que el producto debe ser de calidad -“hacerse bien”-, porque las películas anteriores han sido bastante reconocidas a nivel cinematrográfico. Por eso, destaca que la coyuntura política actual no le ha influido y que, teniendo en cuenta “el respeto que se tiene con estos proyectos” sean a la larga tenidos en consideración.

 

Rosana B. Crespo

(Entrevista concedida al blog Phobos y Deimos)

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La izquierda abertzale muestra su ¿pesar?

“La Izquierda Abertzale acepta que mediante sus declaraciones o actos ha podido proyectar una imagen de insensibilidad frente al dolor causado por las acciones de ETA. Ante ello, lamenta el daño que de manera no deseada haya podido añadir con su posición política. Y reconocemos que, en la crudeza del conflicto, nos ha faltado hacia unas víctimas la sensibilidad mostrada con otras. Lo reconocemos sin ambages, y deseamos que sea aceptado con la misma sinceridad con la que se muestra”.

Hoy es la primera vez que la izquierda abertzale tradicional ha manifestado expresamente su “profundo pesar” por el daño que el terrorismo de ETA ha ocasionado a las víctimas. Así lo han afirmado en un documento que han presentado públicamente en un acto al que han acudido sus principales dirigentes, además de miembros de Bildu como el diputado general de Guipúzcoa, Martin Garitano y el alcalde de San Sebastián, Juan Karlos Izagirre.

Los herederos de Batasuna lo han titulado “Viento de solución”, y en él explican el tránsito desde un escenario de violencia y negación a un escenario de paz justa y duradera. Su lenguaje, el tradicional. Con ambigüedades, hablando de dos violencias, de conflicto y de diversas víctimas.

¿Novedad? Cierto es que la manifestación expresa de la “humillación de las víctimas” no se había producido en más de 50 años de asesinatos de ETA, pero siguen sin condenar claramente.

Siguen hablando de un escenario de violencia y opresión. ¿De quién hacia quién? Porque la única violencia y la opresión la ha ejercido ETA y sus simpatizantes con mucho más que asesinatos, intentando transformar una sociedad aislando a aquel que no compartiera su proyecto político.

Siguen pidiendo que no haya vencedores y vencidos cuando los tiene que haber. Las víctimas están cansadas de repetir que no sienten que haya triunfado el Estado de Derecho al estar Bildu y Amaiur en las instituciones. No esperamos, obviamente, que estos partidos respondan, pero sí los políticos, y no lo hacen tajantemente.

Siguen exigiendo terminar con la actual política penitenciaria, “totalmente inhumana”, la excarcelación y el acercamiento de presos, además de la legalización de Sortu. Todo eso, por supuesto, sin reconocer las instituciones españolas (en las que están presentes).

Siguen justificando la “lucha” histórica que se ha producido. “Generaciones de jóvenes vascos no resistieron y lucharon a través de la historia porque les gustase, no, miles y miles lucharon porque se sintieron reprimidos, excluidos y dominados por Estados y políticas ajenas a su cultura, identidad y dignidad como pueblo que somos y hemos sido por milenios”, indican en el documento.

Y, ahora, quieren conocer la verdad sobre el conflicto político y sus consecuencias. Para conocerla, dicen, debería constituirse una Comisión de la Verdad, de naturaleza internacional e independiente, políticamente imparcial, con una participación abierta y sin ningún tipo de exclusión. Conferencia de Paz, Comisión de la Verdad… ya conocemos las conclusiones de este tipo de iniciativas, y no representan ni mucho menos la realidad.

Por supuesto, una declaración así no podía terminar sin exigir que se reconozca su derecho a la autodeterminación. “Un derecho humano de carácter colectivo reconocido por el derecho internacional, democráticamente practicado y aceptado por la comunidad internacional en varios casos recientes como ha sido en Irlanda, Escocia, Quebec, Montenegro o Sudán del Sur”.

Bien. ¿Ha cambiado alguna reivindicación histórica? ¿Se ha pedido la disolución de ETA? ¿Perdón a las víctimas?
Está todo dicho, como siempre.

“Los desfases en las indemnizaciones generan odios”

ENTREVISTA A JOSÉ VICENTE VILLEGAS, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

 

Vicente Villegas, Policía Nacional herido por ETA en 1980, ejerce desde abril de 2008 la presidencia de la Asociación de Víctimas del Terrorismo de la Comunidad Valenciana, que ha celebrado durante este fin de semana sus IV Jornadas en Valencia. Un colectivo que actualmente acoge a más de 300 afectados de forma directa e indirecta por el terrorismo, etarra en su mayoría, aunque también por el islámico, el de GRAPO o el de Terra Lliure.

¿Cuáles eran las líneas generales que se querían tratar en estas jornadas?

Queríamos centrarnos en la unidad, porque con ella venceremos al terrorismo. Ha venido gente de Andalucía, Cataluña, Murcia, Canarias, etc. En el País Vasco se han unido PP y PSOE y se ha avanzado, así que no podemos ir cada uno por una parte.

¿Tienen previsto realizar alguna demanda al Gobierno próximamente?

El 28 de febrero iremos a hablar con el Ministro de Interior, porque hay que modificar la ley para terminar con los desfases en las indemnizaciones de las víctimas y debe de haber un patrón igualitario. Hay viudas que están cobrando 1.400 euros, otras casi 6.000 y otras que no tienen absolutamente nada. Esto crea envidias y odios. 

¿Han notado la reducción de las ayudas por la crisis?

Aunque a nivel autonómico no lo sabemos todavía, tanto las del Gobierno central como las del País Vasco se han notado mucho.

¿Cómo valora las iniciativas y la colaboración en la Comunidad?

La primera y mejor ley que se hizo a nivel autonómico fue aquí. Ayudó mucho a todas las víctimas de la Comunidad Valenciana y la hemos entregado a otras autonomías para que sigan el ejemplo. Además, hemos firmado convenios con universidades públicas y privadas de Castellón, Valencia y Alicante. En la Comunidad tenemos cosas que no tienen otras.

¿Cree que el fenómeno de los exiliados puede dar un giro y que vuelvan al País Vasco?

No se sabe, pero en la Comunidad hay muchas familias que se han venido a vivir porque han matado a algún familiar suyo o estaban amenazados, y ante esta pregunta muchas me han respondido: “yo nací en el País Vasco, pero mi tierra es Valencia”.

Insiste mucho en dejar clara la independencia de la asociación de cualquier partido. 

Hay víctimas de todos los partidos. Los terroristas han cometido atentados como los de Hipercor de Barcelona, o el Hotel Corona de Aragón, donde murió también gente de la Comunidad Valenciana y había ciudadanos de todas las ideologías. Las asociaciones deben mantenerse siempre al margen de los partidos porque ETA ha matado a todo tipo de personas.

En este sentido, ¿pueden algunos ciudadanos tener una visión equivocada de las posturas de la asociación?

Puede ser, hay muchas personas que tienen una mentalidad cerrada y creen que las víctimas son todas de derechas, eso lo he escuchado muchas veces, cuando también las hay de izquierdas por supuesto. Yo, por ejemplo, sólo he acudido a una manifestación en mi vida.

¿Qué le parecen las palabras del Ministro de Interior sobre la “dimensión política” de ETA?

Por mucho que me digan los ministros, no lo considero así. Lo único que hay que exigirle a ETA es que pida perdón, se sienta culpable, deje las armas y cumpla las leyes como cualquier ciudadano. Treguas ha habido muchas, y en todas han terminando matando. ¿Qué puedo pensar yo de ellas?

¿Cree que están siendo lo suficientemente tajantes PP y PSOE a la hora de pedir la disolución de la banda sin contraprestaciones?

No, porque tienen beneficios, se los están dando. El problema es que cada partido dice: “lo que diga el Tribunal Constitucional”. Pero ahora que se está viendo que puedan dar dinero a los familiares de etarras por ser víctimas, y ya con eso hemos perdido.

¿Se debería ilegalizar Amaiur y Bildu después de la decisión del Constitucional sobre Sortu?

Sí, habría que esperar. Las víctimas siempre hemos estado del lado de la ley. Ojalá que no fuera legalizado. Si entra Sortu en las instituciones, cualquier día tendremos a un lehendakari batasuno. 

 

ROSANA B. CRESPO

Entrevista publicada en ABC Comunidad Valenciana.

 

¿Negociaciones “legítimas”?

‎”La condición para el diálogo era y es la voluntad inequívoca del abandono de la violencia por parte de ETA. Lo que ha sucedido hoy es radicalmente contrario a esa voluntad inequívoca. Hasta que en el futuro no exista, no habrá ninguna posibilidad por parte del Gobierno de aproximar ningún diálogo con la banda”. Así comparecía el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ante los medios tras el atentado de la T-4 el 30 de diciembre de 2006, del que este mes se cumple su quinto aniversario. Días más tarde, Zapatero calificó el atentado en el que murieron Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio como “accidente”. La misma valoración que la propia ETA.

Las informaciones publicadas durante los últimos días por El País prueban lo que desde hace años llevan denunciando las asociaciones de víctimas: que el Gobierno negoció con ETA antes (algo que Zapatero admitió en una entrevista concedida a El Mundo) y después del atentado. Unas revelaciones que se cuentan en un libro elaborado por el presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, junto al periodista de este medio Luis Rodríguez Aizpeolea.

En primer lugar, me resulta difícil comprender cómo un periódico puede ofrecer un tratamiento así de la información, como si ETA hubiera desaparecido ya por completo, cuando sigue viva y continúa reclamando lo que ha venido haciendo desde hace décadas. En segundo lugar, tampoco entiendo cómo puede un medio defender que, gracias a que un Gobierno se ha sentado a negociar con terroristas, la banda haya dejado “definitivamente” las armas. ¿Cómo se puede utilizar como excusa hablar con asesinos horas (insisto, horas) después de que hayan matado?

Lo publicado por El País narra, paso a paso, todo lo que ya intuíamos muchos y que las víctimas, silenciadas por decir que están politizadas, han explicado durante años. Comidas durante el 2006 entre el jefe político y militar de la banda Javier López Peña, alias “Thierry”, que desbancó en el liderazgo de ETA a Josu Ternera (con quien también se sentaron); negociaciones políticas paralelas entre Batasuna, PNV y PSE; contactos con el “hombre de paz” Arnaldo Otegui, etc. Todo, por supuesto, con el visto bueno de Zapatero y de Alfredo Pérez Rubalcaba. Un Rubalcaba que explica Eguiguren que no estaba de acuerdo con la Mesa de Partidos propuesta por Otegui, porque a su juicio esas reuniones rompían el esquema de “primero, la paz, y después, la política”. Muy fácil decir y más difícil impedirlo, ¿no? Ni paz ni política primero, señor Rubalcaba, sino verdad.

Y la verdad es que bajo la causa de la independencia, ETA ha chantajeado a cada uno de los gobiernos de España. En este caso, al socialista durante sus dos legislaturas, con muertos de por medio, para estar presentes en la vida política y en las instituciones, con el objetivo de poder seguir obteniendo financiación e información.

¿Cómo ahora que la banda ha anunciado el “cese definitivo de la violencia” pretenden que los ciudadanos y las víctimas no recuerden cada comparecencia pública en la que miembros del Ejecutivo aseguraron no estar negociando con ETA una y otra vez, e incluso tachando de mentirosos a los que así lo defendieron? ¿Cómo se puede llamar “proceso de paz” a unas negociaciones con terroristas? ¿Cómo se pueden considerar legítimos todos estos contactos con asesinos?

No. El fin de ETA está sobradamente demostrado que llega cuando la justicia, los cuerpos y fuerzas de seguridad y la política van de la mano. Cuando se le debilita con la ley y no cuando se cede al chantaje por el que miles de víctimas han perdido sus vidas. Pero este es el precio que hemos pagado por no tener unos políticos que sepan qué significa la lucha antiterrorista. Y que seguiremos pagando en el momento en que, sin ningún tipo de reparo, se sigan concediendo beneficios penitenciarios y contraprestaciones políticas.

Rosana B. Crespo

“Nunca imaginé tener que leer en un periódico los deseos de los que casi me matan”

ENTREVISTA A IRENE VILLA, VÍCTIMA DE ETA, CON MOTIVO DEL CONGRESO “LO QUE DE VERDAD IMPORTA” EN VALENCIA

¿Qué es lo que de verdad importa a Irene Villa?
Mi familia y saber que se puede superar cualquier cosa con voluntad, constancia y perseverancia.

¿Con qué sensación te vas de este tipo de charlas, en las que cuentas tu testimonio a 1.300 jóvenes?
Con una energía increíble, con haber podido hacer cambiar la mentalidad de los jóvenes y haber sembrado algo; que me conozcan por algo más que por los chistes. No quiero aleccionar, pero sí ayudar a que descubran su potencial sin que haga falta que te pongan una bomba. A veces no lo sacas porque no te hace falta, pero cuando te sucede una desgracia descubres eso tan potente que tienes.
Además, En Valencia he vivido la solidaridad, es donde más cariño he encontrado, sobre todo con las víctimas del terrorismo. Por eso vienen a vivir aquí.

¿Ves posible un compromiso de los jóvenes frente al terrorismo de ETA?
Afortunadamente, parece que estamos en el ocaso y ese compromiso va a ser más difícil porque por suerte ya no matan. Los jóvenes no comprenden que alguien te haya querido asesinar, con la realidad tan tremenda de ETA en España. Ojalá algún día no tengamos que hablar más del terrorismo.

¿Te queda alguna lucha por hacer?
La más importante: ser madre. También quiero seguir con el deporte, ya que el esquí y la competición son una parte importante de mi vida.

¿Cómo recibisteis en tu familia el comunicado de ETA en el que se afirmaba que dejaban la lucha armada?
En principio como todos, con alegría y euforia. Pero luego, cuando ves que es más de lo mismo y escuchas o lees lo que han dicho, descubres que es igual que siempre. No han abandonado sus objetivos, no van a ceder ni un ápice, quieren que lo haga el Estado de Derecho para vencer por todos los medios. Ahora se supone que sin matar, pero siguen en las mismas. La alegría que hemos escuchado de “hemos vencido a ETA” no es real. Ojalá, pero siguen queriendo lo mismo, y ahora con acercamiento de presos o que vuelvan los que se han ido fuera de España.

¿Crees realmente que nunca volverán a matar?
Yo creo que no, porque han visto que eso no les sirve para nada. Espero que nunca más tenga que morir nadie. Lo que no sé es qué va a pasar con la banda terrorista, si seguirán clandestinamente apretando las tuercas al gobierno de turno o si seguirán amenazando a España. En Gara lo han dicho muy claro: el fin no está escrito. Siguen con sus deseos secesionistas, totalitarios y terroristas. Nunca me imaginé que una persona como yo tuviera que estar leyendo los deseos de los que casi me matan en un periódico. No es justo. Pensaba que se iba a derrotar a ETA policialmente y políticamente. Se la derrotó políticamente cuando se ilegalizó HB y se la derrotó policialmente gracias a la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad, que son admirables, al igual que muchos fiscales y jueces.
Ahora de pronto, toda esa labor ha desembocado en que tienen un poder político.

¿Qué puede ocurrir en las elecciones?
Si se presenta Amaiur y la gente le vota será muy duro para los consitucionalistas vivir en el País Vasco. Probablemente muchos se vengan a vivir a la Comunidad Valenciana porque si tú te sientes español y los que gobiernan no, ¿qué haces ahí?

¿Piensas que algún exiliado se plantea volver?
Ahora menos, porque la mentalidad que tenían era que en cuanto se terminara el terrorismo volverían a su tierra, pero al ver que los que están en los ayuntamientos son proetarras, lógicamente no creo que tengan muchas ganas de volver.
Yo respeto a los nacionalistas y a los que quieren un gobierno así sin ETA, que son supuestamente los que han votado a Bildu. Pero ahora los ciudadanos ven que Bildu no hace una buena gestión y que se dedican a escuchar a los familiares de los presos etarras. No es la labor de un gobierno.
Como dice el fiscal Ignacio Gordillo, hay mecanismos en nuestro Estado de Derecho para no dejar al entorno etarra gobernar y cuando Amaiur y Bildu lo hagan, nos arrepetiremos pero será demasiado tarde.

¿Cambiará la política antiterrorista si, según lo previsto, gobierna el PP?
Yo lo que quiero es unidad de todos los partidos democráticos. De hecho, el problema ha sido que el partido que gobernaba tomara la decisión de negociar con ETA. Eso ha sido una fisura que han aprovechado los terroristas para colarse. Que el Tribunal Constitucional les permitiera gobernar ya fue la guinda del pastel.

¿Ilegalizará el PP a Bildu?
Puede hacerlo, pero no sé si lo hará porque no sé si le compensará.

¿Piensas que los presos obtendrán los beneficios que piden?
Lamentablemente sí. Tendremos que ver cómo se van haciendo prebendas a los presos que además están en el Código Penal. Para los terroristas existen medidas de reinserción. Tienen la opción de arrepentirse y obtener así beneficios penitenciarios. Así que me temo que pedirán perdón por su propio interés.

¿Qué significaría ceder en esta reivindicación?
Para mí no sería lícito, porque un asesino, aunque se arrepienta, es un asesino. A mí me da igual que me pidan perdón, porque yo ya he perdonado.

¿Y crees que todas las víctimas han conseguido perdonar?
No, ojalá. A mí me encantaría porque creo que es el camino correcto y menos doloroso. Pero ni siquiera lo he conseguido en mi familia. En octubre se cumplieron 20 años del atentado, ha prescrito y no hay culpable. Mi padre no ha perdonado, mi hermana tampoco. Hay personas que han perdido a su hija y, con toda la razón, dicen que no puede perdonar porque la que tiene que hacerlo es su hija y no está aquí para decidirlo. El perdón es muy libre, sólo lo puede otorgar la víctima, no el gobierno ni la justicia.

¿Se os seguirá escuchando a las víctimas si ETA dejara de matar definitivamente?
Quiero creer que sí, porque hemos representado la fortaleza del Estado de no rendirnos, una integridad moral que ha sorprendido a muchos porque no nos hemos tomado la justicia por nuestra mano. Formamos parte importante de la historia de España. Por el bien de nuestra sociedad, no deberíamos pasar al olvido.

Rosana B. Crespo

ETA sigue viva

Del comunicado hecho público ayer por la banda terrorista ETA en Gara (como suele ser habitual, como si esta vez no fuera diferente) parece que se haya querido hacer una lectura más allá. Es cierto e innegable que se trata de la primera ocasión en su historia en que expresan “el cese definitivo” de la violencia, pero no tienen ningún tipo de pudor en recordar “la lucha de largos años” que han llevado a cabo. Es decir, los 857 asesinatos, los otros tantos atentados perpetrados, las amenazas directas y las consecuencias sociales de su “lucha”, como son los cientos de miles de exiliados del País Vasco, el miedo y las familias destruidas..

Tampoco tuvieron ningún pudor por mostrarse con las capuchas a las que nos tienen acostumbrados en cada una de sus apariciones, porque como cobardes que son, seguirán ocultándose hasta el final.

No dijeron ni una palabra de disolución definitiva, ni de entrega de armas, ni de perdón a las víctimas. Obviamente, no espero que ocurra nada de esto porque mi esperanza y mi confianza no recaen en una banda de terroristas. Y, por este mismo motivo, no celebro lo ocurrido ayer. Sobre todo porque ETA puso una concesión. Maquillada con su lenguaje ambiguo, pero presente: abrir el diálogo directo por parte de los gobiernos español y vasco.

Así que, además de seguir sintiéndose orgullosos de todas las atrocidades cometidas, siguen exigiendo algo que seguramente obtendrán y que han obtenido aunque no debería haber sido así.

Dudo de ETA. Dudo de este comunicado. Igual que dudo de las treguas cuando justamente ayer Asier Carrera admitía que el asesinato del concejal socialista Fernando Buesa se preparó durante la tregua del 98 “por si se rompía en un futuro”.

Me pregunto ahora mismo muchas cosas. Como por ejemplo si esto hubiera ocurrido en el caso de que Bildu no estuviera en las instituciones. Como qué pasaría si el Gobierno se negara a dialogar. Como qué va a suceder con la nueva marca de Batasuna, Amaiur, y el impacto electoral que puede tener si sube a costa del PNV.

También me pregunto si sirvió para algo la muerte de Miguel Ángel Blanco, cuando justamente se terminó con su vida por no ceder ni conceder. “El comunicado se ha producido sin ningún tipo de concesión política”. Sería una afirmación que por lógica debería salir de boca de Zapatero o Rubalcaba, que son los que ahora gobiernan. Pero sale de boca de Rajoy, cuando el PP denunció que la Conferencia de “Paz” y la legalización de Bildu eran concesiones.

Al final, todo se resume en estrategia electoral tristemente. Todo, menos el sufrimiento de las víctimas, que no comparten la alegría de este anuncio. Como ha dicho esta misma mañana el presidente de la Asociación Dignidad y Justicia Daniel Portero, ya se ha pagado un alto precio (por lo tanto, no existe el “sin concesiones”) y todo esto se ha acelerado por la proximidad de las elecciones. Algo que comparte Regina Otaola, ex alcaldesa de Lizartza y con quien he podido hablar esta mañana: “Se me cae el alma a los pies cuando veo a los partidos tan contentos y a la gente engañada, no hay derecho”, lamenta. Creo que con esto basta.

Desgraciadamente, ETA sigue viva.

Rosana B. Crespo

Verdad y paz

Tuve mucha curiosidad por saber en qué consistía la verificación internacional que ETA plasmaba en su último alto el fuego permanente que anunció el pasado 10 de enero. Ahora, parece que mis dudas se disipan y mis temores, al igual que los de millones de españoles, se acrecentan. Lo peor es que me lo esperaba. Me desconcierta y me pregunto cómo se ha pagado esto. ¿Con dinero público o con el impuesto revolucionario? Las dos opciones me dan escalofríos.

La Conferencia de Paz de San Sebastián ha dejado algo claro: o la publicidad de la banda terrorista fuera de España ha sido muy buena o existe bastante ignorancia más allá de nuestras fronteras sobre lo que realmente sucede. Tal vez sean las dos, porque, no lo olvidemos, hubo una época en la que la imagen de ETA no era precisamente negativa e incluso fue vista como un grupo que sólo buscaba su justa autodeterminación.

Hoy representantes de ETA-Batasuna-Bildu han ofrecido, sin ningún tipo de pudor, sus exigencias. Exigencias que después se han recogido en la Declaración hecha pública posteriormente. En ella, lo primero que habría que analizar es el lenguaje y el empeño por tratar el asesinato como “conflicto”, como si esto fuera una guerra. El señor Kofi Annan tal vez esperaba encontrarse un escenario bélico, pero lo que ocurre en España es tan simple como que unos han matado y otros han muerto.

Una de las cosas más preocupantes, además de los representantes internacionales de dudosa competencia, es el silencio cómplice del Gobierno español y, también en cierta medida, del PP. ¿De verdad les resulta tan difícil a nuestros políticos condenar algo tan insultante como esto?

A lo largo de estos 34 años de democracia parece que una de las victorias más deseadas de todos los gobiernos ha sido acabar con la banda terrorista. Ser ellos quienes digan: “Yo terminé con ETA”. Pero lo que los ciudadanos nos preguntamos es: ¿Y a qué precio? ¿Quedará clara la diferencia entre víctimas y verdugos?

Parece que el bien y el mal cada vez están más difusos, algo que resulta completamente negativo para una sociedad democrática y que tiene los instrumentos necesarios para terminar con el terrorismo. Por eso, el Gobierno debería dejar claros, claramente y sin tapujos, otros cinco puntos:

1. Exigir a ETA que entregue las armas, sin ningún tipo de contraprestación.

2. No mantener ninguna reunión ni considerar el diálogo con asesinos como una solución. No dar la bienvenida ni iniciar conversaciones para tratar el “conflicto”.

3. Adoptar pasos para compensar, en la medida de lo posible, y asistir a las únicas víctimas del terrorismo para que vuelvan a confiar en el Estado de Derecho.

4. Ilegalizar al brazo político de ETA-Batasuna, Bildu, y no permitir que suceda lo mismo con Sortu.

5. Que los miembros de la banda terrorista paguen por sus actos con penas de cárcel, sin llegar a ninguna clase de acuerdo.

Hoy, ETA ha logrado colocar su mensaje de cara al mercado internacional. Hoy, han salido más legitimados. Hoy, las víctimas han comprobado que les queda sufrir todavía más.

“Primero la verdad que la paz” (Unamuno).

Rosana B. Crespo